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Curriculum vitae De Fabricio Olazo Peña

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¿Hay posibilidades para la industria peruana?

Son alrededor de 600 los productos incluidos en la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA). Sin lugar a dudas, un número importante si tenemos en cuenta la capacidad de consumo de un mercado como el estadounidense, pero ¿está el Perú en la posición de abastecer este gran nicho?

Mientras algunos analistas responden con un categórico no, otros mantienen el optimismo sobre las posibilidades de exportación de los productos peruanos, aún cuando esta oferta cubra un porcentaje muy pequeño en comparación con otros países de la región y, más aún, con el resto del mundo.

Industria Peruana recogió las opiniones de los empresarios sobre las reales oportunidades de sus sectores. Para ello consultamos con cinco representantes de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), quienes describieron la situación actual de sus actividades y el reto que representa para ellos el ATPA.

COMPETIR EN COSTOS: EL RETO DE LAS CONFECCIONES

El sector confecciones fue uno de los últimos en ingresar a la lista de preferencias arancelarias andinas y, sin embargo, es el que podría tomar mayor impulso en nuestro país gracias a la aprobación del ATPA.

David Lemor, presidente del Comité de la Industria de la Confección de la SNI, considera que la dación de esta medida favorecería el crecimiento de esta actividad en un 25% a 30% en un primer año, mientras que en el segundo se podría alcanzar el 100%.

Es por ello que el ATPA resultaba crucial para el cubro confecciones. En los dos últimos años las exportaciones de este sector venían registrando una severa caída, la cual se hubiera acentuado en el 2002 y, probablemente, en los años siguientes. Si ello ocurría, la situación de las empresas que exportan al mercado estadounidense se habría complicado.

Afortunadamente esto no se ha dado y, más bien, se abre una gran oportunidad para el Perú, que deberá sacar el máximo provecho del ATPA. El nuevo reto de las empresas no consiste en dar mayor valor agregado a las prendas de vestir, sino más bien, ser competitivos en el costo de la tela. No olvidemos que los productos de Asia o México tienen una gran ventaja sobre los nuestros en ese aspecto.

En el ámbito regional, el país que nos ofrece dura competencia es Colombia, que posee una oferta exportable interesante y, en la actualidad, vende más a Estados Unidos que el resto de los países andinos.

Colombia es un gran productor de ternos y el Perú lo es de camisas, pantalones y jeans. La mejor vía para sacarle ventaja al país vecino es empezar a trabajar de inmediato, manteniendo un contacto permanente con el gobierno, pues ya se ha visto los buenos resultados que una labor conjunta trae.

Además, hay que resolver una agenda todavía pendiente en el sector industrial en general, que implica eliminar sobrecostos, resolver las dificultades del transporte, reducir las trabas al empleo productivo que permita generar un marco adecuado para la inversión, e incentivar al sistema bancario para que abra líneas de crédito con bajos intereses, que financie a los exportadores peruanos, pero también a nuestros compradores en Estados Unidos.

Las empresas nacionales no deben abocarse únicamente a utilizar la capacidad ociosa que tienen, sino que resulta indispensable también se dediquen a hacer un buen marketing, a fin de captar inversión extranjera para obtener mayores beneficios.

SECTOR TEXTIL, DEBE APUNTAR A LA ALTA MODA

Para la actividad textil, al igual que la de confecciones, la aprobación del ATPA significa la concreción de un anhelo que venía siendo perseguido durante más de dos años.

George Schofield, presidente del Comité Textil de la SNI, acoge con entusiasmo esta medida, puesto que más allá de lo que opinen los escépticos, considera que el ATPA sí traerá beneficios para la actividad que representa.

Si hasta ahora el Perú ha estado exportando a Estados Unidos pagando impuestos, con esta nueva oportunidad podrá emprender sus ventas con mayor fuerza. Claro está que la competencia es reñida pues hay otros países que gozan de arancel cero para colocar sus productos en el mercado estadounidense como son los de Centroamérica, el Caribe y los del sur del Sahara (Africa).

A ello habría que añadir, dentro del ámbito de Sudamérica, a Chile que está procurando establecer un tratado de libre comercio con Estados Unidos, el mismo que contempla el arancel cero para sus productos. Sin embargo, esta contienda comercial no debe amilanar al Perú. Al contrario, dice Schofield, es el momento en que el país debe ponerse en condiciones para ser elegibles y negociar un tratado de libre comercio con el gran país del norte, pero también con los grandes bloques económicos como la Unión Europea.

Nuestra participación en el ATPA, además, abre una ventana para atraer nuevas inversiones que son las que generarán los puestos de trabajo que tanto se espera. Sólo en los rubros textil y confecciones se requiere alrededor de US$ 300 millones por año en términos de inversión.

En el tema de las exportaciones, no se equivocan quienes afirman que son muy pequeñas. Hablando de vestuario, los cuatro países andinos exportamos 1 % del total, y de eso el Perú tiene un 4 x 1.000, que representa 50 millones de metros cuadrados, que a US$ 7 equivale a US$ 350 millones. Pero si logramos duplicar o triplicar nuestras exportaciones durante los cuatro años de vigencia del ATPA, tal vez lleguemos a 1.5% ó 2%.

Nuestro país no llegará a representar el 5%, 10% ó 20% de las compras de Estados Unidos. Sin embargo, el pequeño porcentaje que tenemos es importante porque si logramos duplicar las ventas alcanzaríamos los US$ 700 millones. Y eso sólo en lo que se refiere a los sectores textil y confecciones. Imaginémonos lo que puede llegar a representar el resto de productos incluidos en la Ley.

Por otra parte, hay un gran reto para los empresarios del sector que implica darle mayor valor agregado a la prenda textil y, segundo, regirse por los patrones de la alta moda y alta calidad. De esta manera, no sólo se sacaría provecho a las ventas por su cantidad, sino también por su valor.

Obviamente, ello debe ir acompañado de otras acciones como la contratación de mano de obra calificada, adquisición de maquinaria nueva o reactivación de la existente y el fortalecimiento de la cadena entre grandes, medianas y pequeñas industrias textiles.

Del lado del gobierno, es indispensable que la propuesta de reducción de aranceles a los bienes de capital se extienda a toda la actividad textil-confecciones, incluyendo las desmotadoras de algodón. Recordemos que la adquisición de una nueva maquinaria crea un puesto de trabajo y eso de ninguna manera va a mermar la caja fiscal.


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